The Haunting of Hill House – Shirley Jackson

Me ha pasado muy pocas veces eso de encontrarme con una película o serie de terror que no puedo seguir viendo, que tengo que parar. Supongo que es una combinación de lo que aparece en la pantalla (de casa, de momento no he parado ninguna proyección en el cine) y mi contexto. Digamos que es de noche. Que ya se han ido todos a dormir. Que el viento silba a través de alguna ventana que pide a gritos un burlete. Que se oye avanzar una tormenta, cada vez más juntos el trueno y el rayo.

Dicen que nos gusta el horror (a quienes nos gusta) porque es gratificante esa sensación de poder controlar todas esas cosas horribles que vemos en la pantalla. No son reales. Pero ver la historia de una casa encantada cuando estás en una casa a oscuras puede reducir la sensación de control. El escenario se parece demasiado. Cuando es un barco del siglo XIX o una nave espacial, queda más lejos. Está más controlado.

No sé si es esto lo que me pasó con The Haunting of Hill House, de Netflix. O si me condicionó haber leído que a Stephen King le pareció buenísima, con lo tiquismiquis que debe ser él para las cosas de terror:

O si el problema es que había leído la novela de Shirley Jackson y sabía lo que iba a venir.

El hecho es que tuve que pararla en el primer episodio, titulado «Steven ve un fantasma». Al principio, además: es de noche, estamos en la casa. La pequeña Nell llora y su hermano Steven va a ver si está bien. Cuando le pregunta qué pasa, ella dice que tiene miedo, que ha visto a la señora del cuello torcido otra vez. Aparece también su padre, que la intenta convencer de que ha sido solo una pesadilla. Poco después, vemos a Nell tumbándose para dormir de nuevo, agarrada a su peluche, mientras comienza a sonar una música aciaga que no indica nada bueno. Y ahí la paré, justo antes de los créditos —sí, muy valiente—.

Otro día de contexto más amable, sin tormenta y con humanos despiertos en los alrededores, la seguí viendo ya casi toda de un tirón. Qué buena es.

Como dice Stephen King, esta serie es una versión revisada y remodelada de La maldición de Hill House, de la extraordinaria Shirley Jackson. Es como si la novela se hubiese despedazado y luego se hubieran cogido algunas piezas para montarlas de nuevo con otra forma, como un tangram: los nombres de los personajes, la casa, las situaciones.

Otros detalles han cambiado mucho, como las relaciones entre los personajes. Pero el resultado, tan diferente de la novela, coincide en esa constante sensación de falsa calma, de que va a pasar algo terrible.

La autora: Shirley Jackson

Shirley Jackson (1916-1965), admirada por escritores de la talla de Neil Gaiman, Stephen King, Joyce Carol Oates o Richard Matheson, tuvo una vida corta e infeliz. Corta por infeliz, o eso es lo que se cuenta de ella.

Para empezar, su relación con su madre fue siempre difícil. La mujer quería una reina de la belleza y tuvo en su lugar a Shirley, una niña con sobrepeso y soñadora, interesada en los libros y la brujería. Cuando, tras la publicación de una de sus novelas recibió críticas positivas, su señora madre solo se fijó en la foto que acompañaba una de las reseñas: «si no te preocupa tu aspecto o te da igual tu apariencia, ¿por qué no haces un esfuerzo por tu marido, o por tus hijos? He pasado toda la mañana triste porque te has dejado ver con ese aspecto…».

En su propia casa tampoco vivió un ambiente sosegado. Casada con Stanley Edgar Hyman, un crítico literario y profesor universitario con tendencia a flirtear con sus alumnas, Jackson aguantó sus infidelidades durante toda su vida. Aunque la autora mantenía una actitud altiva, la procesión iba por dentro.

La pareja tuvo cuatro hijos, de los que Jackson se encargaba en exclusiva. En vida fue reconocida entre el público sobre todo por sus artículos e historias acerca de los quehaceres domésticos o la maternidad. Y mientras cuidaba de niños, casa y mascotas, encontró tiempo para escribir sus cuentos y novelas. Porque una, aclaró Jackson, no escribe solo cuando se sienta a escribir:

Paso mucho tiempo haciendo cosas que no requieren grandes capacidades imaginativas y la única forma de hacer que esas tareas mecánicas sean más apetecibles es pensar en otras cosas mientras las hago. Me cuento cuentos todo el día. . . . Y muchas veces se convierten en cuentos de verdad.

Siempre bebió, fumó y comió en exceso. Intentando controlar la ansiedad y perder peso, se enganchó a varios fármacos que le produjeron cambios de humor drásticos, hasta llegar a sufrir una crisis nerviosa que la mantuvo postrada en su habitación, sin poder ni siquiera escribir. Consiguió recuperarse gracias a un tratamiento psiquiátrico y volvió a escribir. sin embargo, esta etapa fue breve. Una noche de verano de un par de años más tarde, cuando se estaba planteando abandonar a su marido y comenzar una nueva vida, se fue a dormir y su corazón dijo basta. Solo tenía 48 años.

La maldición de Hill House

En 1948, Shirley Jackson publicó «La lotería», la siniestra historia de un sorteo con un giro inesperado entre los vecinos de un pueblo americano. Este cuento consiguió dos cosas:

  • Que la crítica colocara a Jackson entre los maestros del terror.
  • Que el cartero de Jackson estuviera muy atareado entregándole cientos de cartas de lectores indignados por el oscuro retrato de la condición humana que encontraron en el cuento.

Por suerte, la reacción de sus lectores puritanos no desanimó a la escritora, que siguió adelante con su carrera literaria. La maldición de Hill House (1959) es su quinta novela y empieza así:

Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo en condiciones de realidad absoluta durante mucho tiempo; incluso las alondras y las chicharras sueñan, según creen algunos. Hill House, nada cuerda, se alzaba sola frente a sus colinas, reteniendo oscuridad en su interior; llevaba así ochenta años y así podría seguir otros ochenta. Dentro, las paredes seguían derechas, los ladrillos se unían con esmero, los suelos eran firmes y las puertas estaban sensatamente cerradas; el silencio yacía incesantemente sobre la maderas y piedras de Hill House, y lo que fuera que caminase allí, caminaba solo.

De acuerdo con The Wall Street Journal, La maldición de Hill House está reconocida como la mejor entre todas las historias de casas encantadas. Y eso que no hay fantasmas. No los típicos, al menos. Es una novela gótica, de terror más que de horror: la diferencia es que el segundo suele ser más explícito y acompañado de elementos sobrenaturales, mientras que el primero genera miedo a través de elementos reales que se comportan de manera inesperada.

¿De qué trata la novela? De un grupo de personas que participan en un experimento paranormal en una mansión supuestamente encantada:

  • El Dr. Montague, un antropólogo interesado en investigar las manifestaciones de lo sobrenatural.
  • Eleanor, una treintañera con problemas psicológicos y personales.
  • Theodora, una bohemia impulsiva y dotada de una cierta clarividencia.
  • Luke, el esquivo heredero de la mansión.

El experimento consiste en pasar unos días en la casa para observar de manera «científica» los extraños fenómenos que distintos testigos han reportado durante sus ochenta años de existencia.

Es muy probable que hayas visto la serie. Si es así, no pienses que ya no vale la pena leer el libro. Como suele ocurrir, el libro te va a aportar una experiencia diferente. Primero, por el estilo narrativo de Jackson, con lenguaje sencillo y directo y con toques de humor que refuerzan el retrato de los personajes. Y segundo, porque es una experiencia más personal, sin duda. Porque lo que habita Hill House, lo que camina a solas en la casa abandonada, lo esboza Shirley Jackson pero dejando que complete el retrato la imaginación de su lector. Y eso da mucho más miedo.

Plano de Hill House dibujado por Jackson (Library of Congress)
  • Una estancia en la que muchos críticos reconocen como la mejor entre las casas encantadas de la literatura.
  • Una historia cargada de suspense que avanza a paso lento pero firme.
  • Una vía de entrada a la obra de Jackson, que incluye la mucho menos conocida e intimista Siempre hemos vivido en el castillo, una obra maestra del terror psicológico.

Más info:

  • La maldición de Hill House (1959), Shirley Jackson.
  • Género: novela de terror, novela gótica.
  • Páginas: 246.
  • Imágenes: firma (fuente: Wikipedia) y foto de Shirley Jackson (Wikipedia). Portada de la primera edición de la novela (fuente: Wikipedia).
  • Existen dos adaptaciones cinematográficas de la novela: The Haunting (1963), con buenas críticas y The Haunting (1999), con muy malas críticas.
  • Reseña (en inglés) en The Guardian de A Rather Haunted Life, la biografía de Shirley Jackson de Ruth Franklin, otro libro en mi larga lista de lecturas pendientes.
  • En 2020 se estrenó la película Shirley, basada en la novela del mismo título de Susan Scarf Merrell, que es una obra de ficción con tintes biográficos.