Psychoville

Mr. Jelly (que no Mr. Jolly): un payaso con garfio y con un maquillaje entre Pennywise y el Joker que llega a las fiestas infantiles en un coche fúnebre con el lema “mantengo callados a los niños”. Hay que decir que es una propuesta de valor muy tentadora.

Maureen y Edward Sowerbutts: componen el mejor retrato de una relación maternofilial desde Psicosis. Fanáticos de los asesinos en serie, ponen en práctica muchos de sus aprendizajes. Y se quieren mucho. Demasiado.

Son mis personajes favoritos de Psychoville, la serie de dos temporadas de Reece Shearsmith y Steve Pemberton que se emitió entre 2009 y 2011. Conocí el trabajo de estos dos actores y guionistas británicos gracias a Inside No. 9, serie a la que dediqué una entrada en este blog. Como fue de esas series que dejan un vacío del tamaño del Gran Cañón, seguí buscando qué más habían hecho Shearsmith y Pemberton y llegué a esa maravilla del humor negrísimo que es Psychoville. Después he seguido con The League of Gentlemen, serie anterior a Psychoville, con lo que voy viendo como los actores son cada vez más jóvenes, cual pareja de Benjamin Buttons.

Huelga decir que no es para todos los públicos. Porque no hay nada que nos guste a todos, claro que no. Pero hay productos muy populares con los que te arriesgas menos si los recomiendas y otros que atesoras para disfrute propio, sin recomendar para no arriesgarte a que la palabra «series» sea tabú cada vez que te juntas con tus amigos.

Pero ya ves que no me puedo resistir a recomendarla. Psychoville es una comedia muy negra y muy británica. Aquí va el trailer:

¿Te parece un poco cutre? Lo entiendo. Pero si te va el humor negro y estrafalario, con unos toques de terror gótico y de suspense, no dejes que esa estética que parece sacada de una sitcom del siglo pasado te eche para atrás.

Porque, además del humor, Psychoville ofrece una colección de personajes memorables, que lo son no solo porque nos hacen reír, sino porque en sus 14 episodios de media hora los vamos conociendo a fondo y los vemos evolucionar. En mi caso, hasta le cogí cariño a algunos que me daban grima al principio.

Al contrario que en Inside No. 9, donde nos encontramos con capítulos que son historias independientes, aquí existe una trama tipo thriller que avanza episodio tras episodio, con grandes dosis de suspense. No se trata de una colección de sketches o chistes a lo Monty Python’s Flying Circus. La narración arranca con un misterio: los cinco personajes protagonistas reciben una carta anónima con el texto «sé lo que hiciste…». Sus vidas se entrelazan a partir de ese momento, con sorpresas que se van develando en cada episodio.

No desvelo nada más de la trama. Bueno, solo una cosa más: hace poco vi la serie de Apple TV Servant (2019), que trata sobre una pareja que ha perdido a su bebé. Una terapeuta decide darles un muñeco muy realista (sí, existen) para reemplazar al bebé muerto y así ayudar a la perturbada madre a sobrellevar la tragedia. El problema es que la pobre mujer empieza a creer que el muñeco está vivo, que es su hijo. Pues bien, la misma historia apareció en Psychoville 10 años antes con el personaje de Joy (brutal Dawn French), la comadrona. Con desenlaces y muñecos muy distintos, eso sí.

Joy tiene la suerte de poder llevar a su hijo al trabajo.

Al inicio mencionaba la película Psicosis. La relación de los Sowerbutts no es la única referencia a Hitchcock. La pareja madre-hijo protagoniza un episodio que es un homenaje a La Soga (Rope, 1948), esa película experimental del británico rodada en largos planos secuencia en un único escenario, una habitación. El mismo método se utiliza en el episodio 4 de la primera temporada, en el que Maureen (Shearsmith) y David (Pemberton) arrancan estrangulando a un hombre al son de los violines gritones de la escena de la ducha de Psicosis.

Y no es la única referencia: Psychoville es muy intertextual y revela la pasión por el cine de sus creadores. Disfrutarás si te gusta jugar a cazar las referencias, no solo cinéfilas sino también literarias y culturales, tanto en las situaciones como en los decorados y en los objetos que utilizan los protagonistas. No voy a poner más ejemplos para evitar más spoilers, pero es una serie cuya imagen algo destartalada oculta una minuciosa atención al detalle.

Solo un detalle más: me vuelve loca el peinado de Mr. Jelly (Shearsmith, divertidísimo cuando se pone en la piel de personajes coléricos), el payaso. Lleva un triste mechón peinado sobre la coronilla de su peluca, como intentando disimular la falsa calva de ese disfraz que no se quita ni para dormir. Un detalle vanidoso que aporta textura a un personaje por lo demás… desastroso.

Video promocional de Mr. Jelly, payaso para fiestas infantiles (de su web http://www.jellyparties.co.uk/)

Otra baza de Psychoville es su reparto. Junto a Shearsmith y Pemberton encontramos a Mark Gatiss (Sherlock, Doctor Who) que, junto con el guionista Jeremy Dyson, formaron el cuarteto cómico The League of Gentlemen a mediados de los 90 (el mismo nombre que utilizaron para su primera y surrealista serie). Además de la ya mencionada Dawn French, aparecen Daniel Kaluuya (Get Out), Daisy Haggard (Back to Life), Imelda Staunton (Harry Potter, Pride), Mark Bonnar (Line of Duty), Katherine Parkinson (The IT Crowd), Amanda Abbington (Sherlock), entre otras caras que te resultarán conocidas si te interesa el panorama seriéfilo británico.

En resumen: te recomiendo Psychoville si te va el humor británico (negro, incorrecto, brillante, despiadado, inteligente y muchas veces absurdo) y si has disfrutado con series como The IT Crowd, Garth Marenghi’s Darkplace, Utopia o la norteamericana (con sangre neozelandesa) Lo que hacemos en las sombras.

Más información:

  • Psychoville (el título, por cierto, surge del nombre que le dieron en Japón y Corea a The League of Gentlemen).
  • Temporada 1 (2009): 7 episodios de 30 minutos.
  • Episodio especial de Halloween (2010): 1 episodio de 45 minutos.
  • Temporada 2 (2011): 6 episodios de 30 minutos.
  • En España está disponible en Filmin en VOS.